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DESGARROS MUSCULARES
(Rotura de fibras musculares)
Son roturas del tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad
depende del área afectada). Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de cara a
la práctica de las artes marciales, la bestia negra en todas aquellas en las
que se dan patadas altas es la rotura de los músculos de la cara interna del
muslo (el famoso estirón). En la figura se muestran los músculos candidatos más
probables a sufrir roturas. En cuanto a disciplinas, los practicantes de Karate,
Tae Kwon Do, y estilos similares son los más propensos.

Síntomas:
Dolor repentino, agudo e intenso (cualquiera que
lo haya sufrido alguna vez lo identifica inmediatamente: parece una puñalada),
localizado en un punto muy concreto. Desde el momento en que se produce resulta
muy doloroso, cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En casos más
graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un hematoma bastante
aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el dolor es muy intenso puede
aparecer un componente de shock, con mareo y sudor frío, pero esto es menos
frecuente.
Causas directas:
Las causas generales son contracciones violentas del músculo, o estirones súbitos
y bruscos. También se puede producir cuando se somete a éste a una carga
excesiva cuando está fatigado o no se ha calentado lo suficiente. Los músculos
que han sufrido recientemente lesiones de cualquier tipo, que aún no están
curadas del todo, tienen también bastantes posibilidades de sufrir una rotura.
Causas externas, como golpes o caídas, también pueden originar esta lesión.
Causas indirectas:
La sudoración origina pérdida de líquidos y sales en el organismo. Los músculos
van perdiendo elasticidad al perder hidratación, por lo que tras un ejercicio
prolongado aumentan las probabilidades de sufrir tirón.
Otro factor que aumenta las posibilidades es tener agujetas. Si no se calienta
lo suficiente como para "fundirlas", el músculo tiene en su interior
pequeños cristales de ácido láctico, lo que en la práctica resulta como
tener alfileres dentro del músculo. Un movimiento que en condiciones normales
(músculo sin agujetas) no causaría problemas, puede hacer que estos cristales
corten pequeños haces de fibras. Puede ocurrir en todo el cuerpo, pero
principalmente lo sufren los abdominales inferiores (en especial, al día
siguiente de una sesión particularmente intensa de flexiones).
En Artes Marciales:
Lo dicho anteriormente se refiere a roturas musculares en general, y pueden
suceder en cualquier músculo del cuerpo. Referente a los músculos de las
piernas antes indicados, hay dos causas principales:
- Mal entrenamiento de la elasticidad.
- Intentar dar patadas laterales o circulares lo
más alto posible, sin tener en cuenta nuestras limitaciones físicas.
Esto se explica con más detalle al final de la página,
al hablar de la prevención y lo que no se debe hacer.
Primeros auxilios y convalecencia:
Mucha gente, si el estirón no es muy doloroso,
se limita a interrumpir el entrenamiento por ese día (incluso algunos continúan
la clase). Esto es una "machada" que no tiene sentido. Un estirón mal
curado puede hacerte perder en 5 minutos la elasticidad conseguida con mucho
esfuerzo durante meses de entrenamiento. Y además queda una lesión mal curada,
que puede repetirse más adelante. Es mejor "perder un poco de tiempo"
en el momento, y tomarse el descanso necesario, antes que echar a perder muchos
meses de trabajo. Esto es lo que hay que hacer:
- Lo primero de todo, aplicar hielo sobre la
zona dolorida. A veces no es posible tener hielo en el gimnasio, por lo que
se tratará de enfriar el músculo lo mejor posible (toallas empapadas en
agua fría, una lata de refresco si hay una máquina dispensadora, lo que
sea... lo más frío que se encuentre). Esto reducirá la inflamación y
disminuirá o cortará la hemorragia si existe. Ha de mantenerse el frío
durante unos 10 o 15 minutos.
- Colocar un vendaje compresivo alrededor del
muslo y hasta la ingle. En todos los gimnasios debería de haber un botiquín,
y contener vendas elásticas (las que no se estiran no sirven). Después de
unos 20 minutos se quita el vendaje, se deja descansar 5 minutos, y se
vuelve a poner.
- No se debe aplicar calor. Esto aumenta la
hemorragia.
En estirones leves (la gran mayoría) esto es
suficiente. Además, por supuesto, de reposar al menos una semana, antes de
reanudar el entrenamiento (y por supuesto, abstenerse de dar patadas altas en un
par de semanas más). No hay que tener prisa por entrenar al día siguiente, a
la larga se ahorra tiempo y problemas con un descanso que permita la curación.
El que puedas salir por tu propio pié del gimnasio, 20 minutos después del
estirón, no significa que no haya pasado nada.
Los casos más graves son muy fáciles de identificar: la persona lesionada no
puede ni caminar, y el dolor apenas se reduce después de usar el hielo y las
vendas. Esto ya sale del ámbito de estas páginas: manteniendo el vendaje y
procurando no mover ni tocar la zona dolorida, se debe acudir al médico. De
entrada se puede anticipar que la recuperación será larga, así que conviene
tomárselo con calma y obedecer las instrucciones que dé el traumatólogo.
Aunque no se llegue al extremo de no poderse mover, si 24 horas después continúa
la inflamación y el dolor fuerte, conviene ir al médico (atención: dolor
fuerte. Es normal tener la zona ligeramente dolorida durante un par de días).
Prevención:
- Los momentos más delicados son al comienzo y
al final de las clases. Al principio, porque el músculo aún no se ha
calentado lo suficiente. Al final, porque el cansancio y la deshidratación
pasan factura.
- Siempre hay que calentar bien antes de
comenzar el entrenamiento. Y no se deben practicar patadas circulares o
laterales justo después de calentar. Conviene empezar con otras técnicas
para que el movimiento lleve a los músculos al punto óptimo.
- En frío, no se debe intentar lanzar patadas
de estos tipos buscando la mayor altura posible. Además, eso de buscar
"patear la cara del contrario" debe reservarse para el gimnasio,
para pulir la técnica y aumentar el control y el equilibrio. En una situación
de defensa personal callejera, es más práctico limitarse a patear rodillas
(¡y más efectivo!). No tiene sentido dejar K.O. al agresor rompiéndose
una pierna.
- Un fallo común entre novatos es que después
de practicar elongaciones (entrenamiento de elasticidad, normalmente hecho
al final de las clases), y asombrados por tener las piernas abiertas casi
180º, cuando se levantan piensan: "voy a patear, a ver hasta donde
llega la patada, ¡tiene que quedar de cine!". Lo que queda de cine es
el aullido de dolor que lanzan al rasgarse los músculos del muslo. Una cosa
es ir abriendo las piernas milímetro a milímetro, durante varios minutos,
y otra patear de golpe. Además, después del estiramiento forzado mientras
se hacen elongaciones, el músculo está más frágil que un papel de fumar.
- Si se suda mucho, conviene beber algo durante
la clase (mejor si son bebidas isotónicas), para mantener la hidratación.
- Por último, pero no menos importante,
practicar las técnicas correctamente. Existe una forma correcta de pegar
ciertas patadas, y para eso se va al gimnasio, para aprenderla. Es mejor
pegar patadas bien, aunque bajas, que no forzar la posición para que suban
más alto, y hacerlas mal.

      
ESGUINCES
En
la unión de todas las articulaciones del cuerpo
existen los llamados ligamentos, una especie de
cordones fibrosos que unen los huesos entre sí y dan
estabilidad a las articulaciones. La lesión de estos
ligamentos se denomina esguince. Un esguince se
produce al estirar o forzar en exceso los ligamentos,
lo cual puede ocurrir cuando la articulación sufre un
golpe o una torsión forzada.
En la figura se muestran las zonas más predispuestas
a sufrir esguinces (tobillos, rodillas y muñecas,
además de las articulaciones de los pulgares de
manos y pies). Ningún arte marcial está libre de
esta lesión. La causa específica puede ser
muy variada, pero hay dos grupos: a consecuencia
de golpes (pulgares de manos y pies, principalmente)
y a consecuencia de torsiones (muñecas, rodillas y
tobillos).
Síntomas:
Dolor intenso en la articulación, que suele
impedir casi por completo el movimiento de la misma. Inflamación de la zona
afectada. Se distingue fácilmente de una luxación o fractura (que se pueden
producir por las mismas causas) ya que no aparece deformidad en la articulación:
aparte de la hinchazón el aspecto sigue siendo normal. Puede aparecer un
hematoma si se ha roto algún vaso sanguíneo, pero es menos frecuente.
Causas:
La causa es siempre estirar el ligamento más allá
de su límite de elasticidad. Si se fuerza la articulación a un movimiento que
va más allá de su límite normal, lo primero que se resiente son los
ligamentos. De todas las causas que se listan a continuación, el que se
produzca un esguince, una luxación, o una fractura, es simplemente cuestión de
intensidad.
Practicando artes marciales, lo más frecuente es:
- Los dedos de los pies pueden esguinzarse al
dar un golpe con el pié descalzo, si por accidente recibe el impacto el
dedo.
- Tobillos y rodillas sufren en barridos y al
lanzar patadas, si la técnica no se ejecuta correctamente. En especial, una
patada circular mal hecha, sin girar el pié apoyado en el suelo, puede
esguinzar los ligamentos de la rodilla. También a consecuencia de un salto
o una caída puede uno torcerse un tobillo violentamente, causando el
esguince.
- Un puñetazo mal dado (en un estilo
"duro") es tan capaz de provocar un esguince de muñeca, como
forzar en exceso una llave (en un estilo "suave").
- Los pulgares de las manos están muy
expuestos: si se hace combate y en ataques o defensas no se cierra bien el
puño, dejando el pulgar "flojo", basta un roce desafortunado para
provocar el esguince. También, si se practica un agarre y el contrario se
libera con demasiada fuerza o no le tenemos bien sujeto, la articulación
del pulgar se puede retorcer.
Primeros auxilios:
No es muy complicado: aplicar frío (si se
dispone de hielo, mejor). A continuación poner un vendaje compresivo (con una
venda elástica) en la articulación afectada. Inmovilizar lo mejor posible, e
ir al médico para que haga un diagnóstico exacto del alcance de la lesión.
Es importante actuar rápido e ir al médico, aunque no duela demasiado y la
articulación se pueda mover ligeramente. Un esguince mal tratado puede hacer
perder movilidad en la articulación. Además, los ligamentos quedan debilitados
y se aumenta el riesgo de repetir la lesión pasado un tiempo.
En el caso de las rodillas, la situación es especialmente grave, ya que es una
articulación muy compleja: uno de los músculos del muslo que llegan a la
rodilla (llamado vastus medialis) se deteriora rápidamente a partir de las 6
horas posteriores a la lesión; el resto de los músculos del muslo empiezan a
estropearse a partir de 24 o 36 horas. Por supuesto, un pequeño esguince no
causa estos problemas de deterioro muscular, pero es el médico quien ha de
decidirlo.
Un aspecto curioso de los esguinces es que se suelen producir a pares, con
algunos días de diferencia. Es decir, si nos esguinzamos el tobillo derecho,
hay muchas posibilidades de que algunos días después ocurra lo mismo con el
izquierdo. El motivo es sencillo, y solo les ocurre a los impacientes: cuando
alguien vuelve a entrenar sin estar bien curado, para evitar dolores en el
miembro lesionado, tenderá a hacer trabajar más al opuesto. Esto solo lo evita
el sentido común y el esperar a curarse bien de las lesiones, antes de volver a
entrenar.
Prevención:
La gran mayoría de las lesiones se pueden evitar
calentando bien y ejecutando las técnicas correctamente.
- Calentamiento: Es lamentable, pero en la mayoría
de los gimnasios no se hace un calentamiento suficiente de las áreas mas
susceptibles de sufrir esguinces. En muchos sitios, las clases de artes
marciales duran una hora, y practicar un calentamiento completo podría
ocupar entre 20 y 25 minutos. Por ello se tiende a "abreviar",
limitándose a girar un poco muñecas, rodillas y tobillos, antes de pasar a
otra cosa.
Si los alumnos tienen menos de 18 o 20 años, eso suele ser suficiente, ya
que a esa edad el cuerpo tiene, en general, una buena elasticidad en las
articulaciones. La responsabilidad es de los profesores, que en función de
la gente que tiene en sus clases, y de las características del estilo de
lucha practicado, han de decidir si es conveniente hacer un calentamiento más
completo en esas zonas, y decidir los ejercicios a realizar.
- Ejecución correcta de técnicas: Dar un puñetazo
con la muñeca floja es la mejor manera de hacerse un esguince, o incluso
dislocársela. Dar una patada, descalzos, con la punta de los dedos, tiene
resultados "excelentes" sobre la integridad del pulgar del pie.
Podría seguir la lista, pero no es necesario: Todas las técnicas tienen
dos formas de hacerse: la correcta y la incorrecta. Con la primera no te
lesionas. Es así de simple.
Un último consejo: para aquellos que ya han
sufrido un esguince, al volver al entrenamiento y durante una temporada, es muy
recomendable usar un vendaje compresivo durante las clases, o muñequeras,
rodilleras o tobilleras. El vendaje preventivo es la mejor manera de que no se
vuelva a reproducir la lesión.
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